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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://filicantro.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>filicantro</title><description/><link>https://filicantro.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>todo se puede solucionar</title><link>https://filicantro.blogia.com/2008/041702-todo-se-puede-solucionar.php</link><guid isPermaLink="true">https://filicantro.blogia.com/2008/041702-todo-se-puede-solucionar.php</guid><description><![CDATA[<h2>Bajada de pantalones.</h2><h4>Negativo Objetivo. El color negro denota luto, tristeza, negatividad. Este sombrero cubre los aspectos negativos, es decir, por qu&eacute; algo no se puede hacer o no funcionar&aacute;. Lamentablemente este es el sombrero que nos acostumbramos a usar m&aacute;s veces, pues la critica y negatividad son parte de nuestra cultura. Cuando nos ponemos el sombrero negro debemos ser negativos pero objetivos (l&oacute;gico-negativo), es decir, tenemos que explicar el por qu&eacute; de nuestra cr&iacute;tica u opini&oacute;n negativa. Es f&aacute;cil ser cr&iacute;tico o negativo destructivo (pol&iacute;tico), que no es el caso del sombrero negro. Veamos: una persona da una idea que tiene muchos aspectos positivos para desarrollar, pero el cr&iacute;tico destructivo le hace un an&aacute;lisis superficial y le encuentra esos pocos aspectos que no encajan o fallan, pero aqu&iacute; esta la parte destructiva: los presenta como si estos invalidaran la totalidad de la idea original, destruy&eacute;ndola &iquest;es esto ser objetivo? Por tanto la actitud cr&iacute;tica destructiva debe ser desterrada. Cu&aacute;ntas veces nos encontramos con los &ldquo;doctores no&rdquo; que preguntan: &ldquo;d&iacute;ganme de qu&eacute; est&aacute;n hablando para oponerme&rdquo;. Consideramos, por &uacute;ltimo, la ingenuidad que supone decir: &ldquo;&iexcl;as&iacute; debiera ser el hombre!' La realidad nos muestra una encantadora riqueza de tipos, la exuberancia de un derrochador juego y cambio de formas; y he aqu&iacute; que tal pobre moralista metido en su rinc&oacute;n dice: &ldquo;&iexcl;no!, &iexcl;el hombre debiera ser diferente!&rdquo;... Y este pedante hasta pretende saber c&oacute;mo debiera ser el hombre; pinta en la pared su propia imagen y dice &ldquo;&iexcl;ecce homo!&rdquo;... Aunque el moralista s&oacute;lo se dirija al individuo y le diga: &ldquo;&iexcl;t&uacute; debieras ser as&iacute;!&rdquo;, hace tambi&eacute;n el rid&iacute;culo. El individuo es en un todo un trozo de fatum, una ley m&aacute;s, una necesidad m&aacute;s para todo lo por venir, todo lo que ser&aacute;. Decirle &ldquo;&iexcl;s&eacute; diferente!&rdquo; significa pedir que todo sea diferente y cambie, incluso retroactivamente... Y en efecto, no han faltado los moralistas consecuentes que ped&iacute;an que el hombre fuese diferente, esto es, virtuoso, trasunto fiel de ellos, vale decir, estrecho y mezquino; &iexcl;para tal fin negaban el mundo! &iexcl;Una m&aacute;xima locura, por cierto! &iexcl;Una inmodestia nada modesta, por cierto! ... La moral, en tanto que condena por principio y supone un no con referencia a cosas, factores o prop&oacute;sito de la vida, es un error espec&iacute;fico con el cual no hay que tener contemplaciones, una idiosincrasia de degenerados qu&eacute; ha hecho un da&ntilde;o inmenso... Los otros, los inmoralistas, por el contrario, hemos abierto nuestro coraz&oacute;n a toda clase de comprensi&oacute;n, compenetraci&oacute;n y aprobaci&oacute;n. Nos cuesta negar; anhelamos decir s&iacute;. Se nos han abierto cada vez m&aacute;s los ojos para esa econom&iacute;a que necesita y sabe aprovechar aun todo lo que repudia la santa locura del sacerdote, de la raz&oacute;n enferma operante en el sacerdote; para esa econom&iacute;a en la ley de la vida que saca provecho incluso de la repugnante especie de los mojigatos, los sacerdotes y los virtuosos. &iquest;Qu&eacute; provecho? En este punto nosotros mismos, los inmoralistas, somos la respuesta... Error de la confusi&oacute;n de causa y efecto. No hay error m&aacute;s peligroso que confundir el efecto con la causa: para m&iacute; es la depravaci&oacute;n propiamente dicha de la raz&oacute;n. Y sin embargo, forma parte de este error de los h&aacute;bitos m&aacute;s antiguos y m&aacute;s actuales de la humanidad; hasta entre nosotros est&aacute; santificado, llevando el nombre de &ldquo;religi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;moral&rdquo;. Lo implica cada principio enunciado por la religi&oacute;n y la moral; los sacerdotes y los legisladores morales son los autores de esta depravaci&oacute;n de la raz&oacute;n. Un ejemplo ilustrar&aacute; lo antedicho. Todo el mundo conoce el libro en que el famoso Cornaro recomienda su dieta frugal como receta para una vida larga, feliz y tambi&eacute;n virtuosa. Emerson: Mucho m&aacute;s esclarecido, inquieto, polifac&eacute;tico y refinado que Carlyle; sobre todo, m&aacute;s feliz... Se alimenta instintivamente con ambros&iacute;a dejando lo indigesto de las cosas. En comparaci&oacute;n con Carlyle, un hombre de buen gusto. Carlyle, quien lo apreciaba mucho, dec&iacute;a de &eacute;l: &ldquo;A nosotros no nos da bastante de comer&rdquo;, observaci&oacute;n que acaso sea cierta, pero no en detrimento de Emerson. Tiene &eacute;ste esa alegr&iacute;a serena, afable y espiritual que desmonta toda seriedad; ignora lo viejo que es y lo joven que ser&aacute; a&uacute;n; pod&iacute;a haber dicho de s&iacute;, repitiendo palabras de Lope de Vega: &ldquo;Yo me sucedo a m&iacute; mismo.&rdquo; Su esp&iacute;ritu siempre encuentra razones para estar contento y aun agradecido, y a veces roza la alegre y serena trascendencia de ese buen hombre que volvi&oacute; de una cita de amor tanquam re tiene gesta: &ldquo;Ut desint vires-dijo agradecido-, tamen est laudanda voluptas.&rdquo; Anti-Darwin. Por lo que se refiere a la famosa &ldquo;lucha por la existencia&rdquo;, me parece, por lo pronto, m&aacute;s sostenida que demostrada. Se da, s&iacute;; pero como excepci&oacute;n. El aspecto total de la existencia no es el apremio, el hambre, sino, por el contrario, la riqueza, la abundancia y aun el derroche absurdo; donde se lucha, se lucha por poder... No se debe confundir a Malthus con la Naturaleza. Mas suponiendo que se d&eacute; esta lucha-y se da, en efecto-, su desenlace es, por desgracia, justamente el contrario del que desea la escuela darwinista, desfavorable a los fuertes, los privilegiados, los excepcionales. Las especies no progresan en el sentido del perfeccionamiento; una y otra vez los d&eacute;biles dan cuenta de los fuertes, por ser la abrumadora mayor&iacute;a y tambi&eacute;n por ser m&aacute;s inteligentes... Darwin se olvid&oacute; del esp&iacute;ritu (&iexcl;gesto t&iacute;picamente ingl&eacute;s!). Los d&eacute;biles tienen m&aacute;s esp&iacute;ritu... Hay que tener necesidad de esp&iacute;ritu para adquirir esp&iacute;ritu; se pierde si no se le necesita. Quien tiene la fuerza prescinde del esp&iacute;ritu (&ldquo;&iexcl;d&eacute;jalo!-se piensa ahora en Alemania-; el Reich ha de quedar&rdquo; ... ). Como se ve, yo entiendo por esp&iacute;ritu la prudencia, la astucia, la paciencia, la simulaci&oacute;n, el gran dominio de s&iacute; mismo y todo lo que es mimetismo (&eacute;ste comprende gran parte de la llamada virtud). Casu&iacute;stica de sic&oacute;logo. He aqu&iacute; un conocedor de los hombres; &iquest;para qu&eacute; estudia a los hombres? Quiere asegurarse peque&ntilde;as o grandes ventajas sobre ellos; &iexcl;es un pol&iacute;tico! ... Aquel otro tambi&eacute;n es un conocedor de los hombres y no con fines ego&iacute;stas. &iexcl;Miradlo m&aacute;s de cerca! &iexcl;Tal vez busque incluso una ventaja m&aacute;s grave: la de sentirse superior a los hombres, tener derecho a mirarlos por encima del hombro, distanciarse de ellos. Este &ldquo;impersonal&rdquo; desprecia a los hombres; aquel otro es la m&aacute;s humana de las dos especies, aunque la evidencia parezca demostrar lo contrario, pues, al menos, trata a los hombres en un plano de igualdad, sinti&eacute;ndose como uno de ellos... El tacto sicol&oacute;gico de los alemanes aparece puesto en tela de juicio por una serie de casos que mi modestia me impide enumerar. En un determinado caso no habr&aacute; de faltarme un magno motivo para fundamentar mi tesis: reprocho a los alemanes haberse equivocado con Kant y con la que yo llamo &ldquo;filosof&iacute;a de las traspuertas&rdquo; ; esto ciertamente no fue un dechado de probidad intelectual. Otra cosa que me saca de quicio es el fatal &ldquo;y&rdquo;: los alemanes dicen &ldquo;Goethe y Schiller&rdquo;; temo que hasta digan &ldquo;Schiller y Goethe&rdquo;... &iquest;Todav&iacute;a no se sabe qui&eacute;n fue Schiller? No es &eacute;ste, por cierto, el &ldquo;y&rdquo; m&aacute;s grave; yo mismo he o&iacute;do, en verdad que s&oacute;lo de labios de profesores de Universidad, &ldquo;Schopenhauer y Hartmann&rdquo;... A los griegos no les debo en absoluto impresiones fuertes similares, y para decirlo sin ambajes, no pueden ser para nosotros lo que son para nosotros los romanos. No se aprende de los griegos; su modo de ser es demasiado extra&ntilde;o, tambi&eacute;n demasiado fluido, como para presentarse como imperativo, &ldquo;clasicismo&rdquo;. &iexcl;Qui&eacute;n ha aprendido jam&aacute;s a escribir de un autor griego! &iexcl;Qui&eacute;n lo ha aprendido jam&aacute;s sin los romanos! ... No se recurra a Plat&oacute;n en contra de mi aserto. Considero a Plat&oacute;n con profundo escepticismo y nunca he sido capaz de compartir la admiraci&oacute;n por el artista Plat&oacute;n, tan generalizada entre los eruditos. En &uacute;ltima instancia, los m&aacute;s refinados jueces del gusto de la antig&uuml;edad mismas est&aacute;n de mi parte en esta cuesti&oacute;n. Entiendo que Plat&oacute;n mezcla todas las formas del estilo; es as&iacute; un primer d&eacute;cadent del estilo. Tiene sobre la conciencia algo parecido a lo que tienen los c&iacute;nicos, que inventaron la satura Menippea. El di&aacute;logo plat&oacute;nico, esta forma terriblemente vanidosa e infantil de la dial&eacute;ctica, s&oacute;lo puede encantar a quien nunca ha le&iacute;do a buenos autores franceses, como Fontenelle. Plat&oacute;n es aburrido. En &uacute;ltimo an&aacute;lisis, mi recelo hacia Plat&oacute;n tiene ra&iacute;ces profundas. Lo encuentro tan desviado de todos los instintos fundamentales de los helenos, tan moralizado, tan preexistente-cristiano, ya el concepto del &ldquo;bien&rdquo; es su concepto supremo, que ante todo el fen&oacute;meno &ldquo;Plat&oacute;n&rdquo; me inclino por emplear el t&eacute;rmino duro &ldquo;embuste superior&rdquo; o, si se prefiere, &ldquo;idealismo&rdquo;. Se ha pagado muy caro el que este ateniense buscara inspiraci&oacute;n en los egipcios (&iquest;o en los jud&iacute;os residentes en Egipto?...). Dentro de la gran fatalidad del cristianismo, Plat&oacute;n es esa ambig&uuml;edad y seducci&oacute;n llamada &ldquo;ideal&rdquo; que permiti&oacute; a los esp&iacute;ritus nobles de la antig&uuml;edad entenderse mal a s&iacute; mismos y cruzar el puente que conduc&iacute;a a la &ldquo;cruz&rdquo;... &iexcl; Y cu&aacute;nto Plat&oacute;n hay todav&iacute;a en el concepto &ldquo;Iglesia&rdquo;, en la estructura, el sistema y la pr&aacute;ctica de la Iglesia! Mi solaz y preferencia, mi remedio contra todo platonismo, ha sido en todo tiempo Tuc&iacute;dides. &Eacute;ste, y acaso el Pr&iacute;ncipe de Maquiavelo, me son particularmente afines por la determinaci&oacute;n incondicional de no enga&ntilde;arse a s&iacute; mismos y ver la raz&oacute;n en la realidad, no en la &ldquo;raz&oacute;n&rdquo; y menos en la &ldquo;moral&rdquo;... De la deplorable idealizaci&oacute;n de los griegos que el joven instruido en las humanidades cl&aacute;sicas se lleva a la vida, como fruto del adiestramiento a que se someti&oacute; en el colegio, nada cura tan radicalmente como Tuc&iacute;dides. Hay que saborearlo l&iacute;nea por l&iacute;nea y leer sus pensamientos secretos tan distintamente como sus palabras. Pocos pensadores hay tan pr&oacute;digos en pensamientos secretos. En &eacute;l halla su expresi&oacute;n cabal la cultura de los sofistas, vale decir, la cultura de los realistas: ese movimiento inestimable en medio del embuste moralista e idealista que empezaban a difundir a la saz&oacute;n las escuelas socr&aacute;ticas. La filosof&iacute;a griega, como la d&eacute;cadence, del instinto griego; Tuc&iacute;dides, como la gran suma, la &uacute;ltima revelaci&oacute;n de esa facticidad recia, severa y dura que caracterizaba el instinto de los helenos de los primeros tiempos. En definitiva, es la valent&iacute;a ante la realidad la que diferencia a hombres como Tuc&iacute;dides y Plat&oacute;n; Plat&oacute;n es un cobarde ante la realidad, por ende se refugia en el ideal. Tuc&iacute;dides es due&ntilde;o de s&iacute; mismo, por lo mismo due&ntilde;o tambi&eacute;n de las cosas... Barruntar en los griegos &ldquo;almas sublimes&rdquo;, &ldquo;justos medios&rdquo; y otras perfecciones; admirar en ellos acaso la serenidad en la grandeza, la mentalidad idealista y la sublime ingenuidad... Contra esta &ldquo;sublime ingenuidad&rdquo;, que en definitiva es una niaiserie allemande, me ha prevenido el sic&oacute;logo que yo llevo dentro. Vi su instinto m&aacute;s poderoso, la voluntad de poder; los vi estremecerse bajo el embate arrollador de este impulso; vi todas sus instituciones surgir de medidas preventivas, con miras a ponerse en la convivencia a buen recaudo de la dinamita de que estaban cargados. La tremenda tensi&oacute;n interior se descargaba entonces en terrible y despiadada enemistad hacia fuera; las ciudades se despedazaban unas con otras, para que en cada una de ellas los vecinos convivieran en paz. Era necesario ser fuerte, pues el peligro acechaba cerca, en todas partes. La magn&iacute;fica agilidad f&iacute;sica, el realismo intr&eacute;pido y la inmoralidad audaz propios del heleno eran apremio, no &ldquo;naturaleza&rdquo;. Estos rasgos se desarrollaron, no se dieron desde un principio. Y con las fiestas y las artes tampoco se persegu&iacute;a otro prop&oacute;sito que el de sentirse arriba y mostrarse arriba; se trataba de medios de glorificarse a s&iacute; mismos, eventualmente de atemorizar... &iexcl;Qu&eacute; estupidez la de juzgar a los griegos al modo alem&aacute;n por sus fil&oacute;sofos, de tomar acaso la estrechez y gazmo&ntilde;er&iacute;a de las escuelas socr&aacute;ticas como revelaci&oacute;n de la esencia helena! ... &iexcl;Si los fil&oacute;sofos son los d&eacute;cadents del helenismo, el contramovimiento dirigido contra el antiguo gusto aristocr&aacute;tico (contra el instinto agonal, contra la polis, centra el valor de la raza, contra la autoridad de las &ldquo;'tradiciones)! Predic&aacute;banse las virtudes socr&aacute;ticas porque los griegos las hab&iacute;an perdido; irritables, temerosos, veleidosos, comediantes todos ellos, les sobraban algunas razones para o&iacute;r la pr&eacute;dica moral. La pr&eacute;dica ciertamente no ser&iacute;a para nada; pero &iexcl;son tan dados los d&eacute;cadents a las palabras y actitudes altisonantes! ...</h4><h3>Ya est&aacute; bien de tonter&iacute;as &hellip;</h3><h4>Una m&aacute;quina de hilar, por ejemplo, carece de valor de uso si no se la emplea para hilar, es decir, s&iacute; no se la utiliza como elemento de producci&oacute;n, es decir, desde el punto de vista capitalista, como elemento fijo de un capital productivo. Pero la m&aacute;quina de hilar es un objeto m&oacute;vil. Puede exportarse del pa&iacute;s en que se produce y venderse directa o indirectamente a otro pa&iacute;s a cambio de ma&shy;terias primas, del champagne, etc. En el pa&iacute;s que la produce sola&shy;mente habr&aacute; funcionado, entonces, como capital &ndash;mercanc&iacute;as, pero no, ni a&uacute;n despu&eacute;s de su venta, como capital fijo. <a href="http://www.girlsbcn.net">Barcelona prostitutas</a> Sin embargo, es indudable que, desde el punto de vista de la producci&oacute;n capitalista, existe la apariencia de un problema especial. Aqu&iacute;, es el capitalista, en efecto, el que aparece como punto de partida, como el que lanza el dinero a la circulaci&oacute;n. El dinero que los obreros invierten en comprar y pagar sus medios de subsistencia existe previamente bajo la forma de dinero del capital variable y, por tanto, es puesto primitivamente en circulaci&oacute;n por el capitalista, como medio de compra o de pago de la fuerza de trabajo. Adem&aacute;s. el capitalista lanza a la circulaci&oacute;n el dinero que primitivamente asume en sus manos la forma&ndash;dinero de su capital constante, circulante y fijo, que invierte como medio de compra y de pago de medios de trabajo y materiales de producci&oacute;n. Fuera de esto, el capitalista ya no act&uacute;a como punto de partida de la masa de dinero circulante. A partir de ahora, s&oacute;lo existen dos puntos de partida: el capitalista y el obrero. Todas las dem&aacute;s categor&iacute;as de personas tienen que obtener el dinero para los servicios que presten de estas dos clases o son, en la medida en que lo perciban sin contraprestaci&oacute;n alguna, coposeedores de plusval&iacute;a en forma de renta, de inter&eacute;s etc. Pero el hecho de que la plusval&iacute;a no se quede &iacute;ntegramente en el bolsillo del capitalista industrial, sino que deba repartirla con otras personas, nada tiene que ver con el problema de que estamos tratando. Lo que interesa es saber c&oacute;mo convierte en dinero su plusval&iacute;a y no c&oacute;mo se distribuye luego el dinero as&iacute; obtenido. Por consiguiente, para nuestro caso es como s&iacute; el capitalista fuese poseedor &uacute;nico y exclusivo de la plusval&iacute;a. En cuanto al obrero, ya hemos dicho que es simplemente un punto de partida secundario, pues el punto primario de partida del dinero que aqu&eacute;l lanza a la circulaci&oacute;n es el capitalista. El dinero desembolsado primeramente como capital variable se halla ya describiendo su segunda rotaci&oacute;n cuando el obrero lo emplea en comprar y pagar sus medios de subsistencia. <a href="http://www.girlsbcn.es">BCN prostitutas</a> Primero: La permanencia prolongada en la &oacute;rbita de la produc&shy;ci&oacute;n. El capital que se <a href="http://www.girlsbcn.com.es">Girls BCN</a> Pero, precisamente porque el ciclo M&rsquo;... M' presupone, dentro de su desarrollo, otro capital industrial en forma de M (= T + Mp) (y Mp engloba otros diversos capitales, por ejemplo, en nuestro caso, m&aacute;quinas, carb&oacute;n, aceite, etc.), exige que se le considere no s&oacute;lo como forma general del ciclo, es decir, como la forma social bajo la que puede ser considerado todo capitalista industrial indi&shy;vidual (fuera de su primera Inversi&oacute;n), y, por tanto, no s&oacute;lo como una forma de movimiento com&uacute;n a todos los capitalistas indus&shy;triales individuales, sino tambi&eacute;n como la forma en que se mueve la suma de los capitales individuales, o lo que es lo mismo, el capital global de la clase capitalista; movimiento en el que el de todo capital industrial individual no es m&aacute;s que un movimiento parcial entre&shy;lazado con los dem&aacute;s y condicionado por ellos. Si nos fijamos, por ejemplo, en el producto global anual de mercanc&iacute;as de un pa&iacute;s y analizamos el movimiento por el cual una parte de &eacute;l resarce el ca&shy;pital productivo en todas las empresas individuales y otra parte es absorbida por el consumo individual de las distintas clases, con&shy;sideraremos la forma M'... M' como forma de movimiento tanto del capital social como de la plusval&iacute;a engendrada por &eacute;ste, o bien, en su caso, del producto excedente. El que el capital social = a la suma de los capitales individuales (incluyendo los capitales por acciones y el capital del Estado, en la medida en que los gobiernos emplean trabajo asalariado productivo en minas, ferrocarriles, etc., es decir, en la medida en que act&uacute;an como capitalistas industriales) y el movimiento global del capital social = a la suma algebraica de los movimientos de los capitales individuales, no excluye en modo alguno la posibilidad de que este movimiento, como movimiento del capital individual aislado, ofrezca otros fen&oacute;menos que el mismo movimiento enfocado en cuanto parte del movimiento del capital social en su conjunto, y, por tanto, enlazado con los movimientos de las dem&aacute;s partes, ni la de que resuelva al mismo tiempo problemas cuya soluci&oacute;n debe darse por supuesta cuando se estudia el ciclo de un capital individual concreto, en vez de desprenderse de &eacute;l. <a href="http://www.girlsbarcelona.com">Masajes er&oacute;ticos en Barcelona</a> Mi noci&oacute;n de la libertad. A veces el valor de una cosa no reside en lo que con ella se consigue, sino en lo que por ella se paga, en lo que nos cuesta. Consignar&eacute; un ejemplo. Las instituciones liberales, una vez impuestas dejan de ser pronto liberales; posterior&shy;mente, nada da&ntilde;a en forma tan grave y radical la libertad como las instituciones liberales. Sabidos son sus efectos: socavan la voluntad de poder, son la nivelaci&oacute;n de monta&ntilde;a y valle elevada al plano cie la moral, empeque&ntilde;ecen y llevan a la pusilanimidad y a la molicie; con ellas triunfa siempre el hombre&shy;reba&ntilde;o. El liberalismo significa el desarrollo del hom&shy;bre-reba&ntilde;o... Las mismas instituciones, mientras se brega por ellas, producen muy otros efectos; enton&shy;ces promueven, en efecto, poderosamente la libertad. Bien mirado, es la guerra la que produce estos efec&shy;tos; la guerra librada por instituciones liberales, que como guerra perpet&uacute;a los instintos antiliberales. Y la guerra educa para la libertad. Pues &iquest;qu&eacute; significa liber&shy;tad? Que se tiene la voluntad de responsabilidad perso&shy;nal. Que se mantiene la distancia jer&aacute;rquica que diferen&shy;cia. Que se llega a ser m&aacute;s indiferente hacia la penu&shy;ria, la dureza, la privaci&oacute;n y aun hacia la vida. Que se est&aacute; pronto a sacrificar en aras de su causa vidas humanas, la propia inclusive. Significa la libertad que los instintos viriles, guerreros y triunfantes privan sobre otros instintos, por ejemplo, los de la &ldquo;felici&shy;dad&rdquo;. El hombre libertado, y, sobre todo, el esp&iacute;ritu libertado, pisotea el despreciable bienestar con que sue&ntilde;an mercachifles, cristianos, vacas, mujeres, ingle&shy;ses y dem&aacute;s dem&oacute;cratas. El hombre libre es un gue&shy;rrero. <a href="http://www.girlsmadrid.com">girlsmadrid</a> Los capitalistas productores de oro poseen en oro todo su producto, tanto la parte de &eacute;ste que se destina a reponer el capital constante y el variable como la que consiste en plusval&iacute;a. Una parte de la plusval&iacute;a de la sociedad se halla formada, pues, por oro y no por productos que hayan de convertirse en dinero mediante la circulaci&oacute;n. Consiste desde el primer momento en oro y se lanza a la circulaci&oacute;n para retirar de ella productos. Lo mismo podemos decir aqu&iacute; del salario, del capital variable, y de la reposici&oacute;n del capital constante desembolsado. Por tanto, aunque una parte de la clase capitalista lanza a la circulaci&oacute;n un valor&ndash;mercanc&iacute;as mayor (por la plusval&iacute;a) que el capital&ndash;dinero por ella desembolsado, otra parte pondr&aacute; en circulaci&oacute;n un valor&ndash;dinero mayor (por la plusval&iacute;a) que el valor&ndash;mercancias que sustrae constantemente a ella para la producci&oacute;n de oro. Si una parte de los capitalistas retira constantemente de la circulaci&oacute;n m&aacute;s dinero del que lanza a ella, la parte que produce oro incorpora a ella, en cambio, constantemente, m&aacute;s dinero del que toma de ella en medios de producci&oacute;n. <a href="http://www.girlsvalencia.com">girlsvalencia.com</a> II. El valor total de la parte del producto anual consistente en medios de producci&oacute;n se distribuye como sigue: una parte de valor es simplemente el valor de los medios de producci&oacute;n absorbidos para elaborar estos medios de producci&oacute;n y, por tanto, valor&ndash;capital que reaparece sencillamente bajo una forma distinta; una segunda parte equivale al valor del capital invertido en fuerza de trabajo o lo que es lo mismo, a la suma de los salarios abonados por los capitalistas de esta esfera de producci&oacute;n. La tercera parte de valor, finalmente, constituye la fuente de la ganancia (incluyendo las rentas del suelo), de los capitalistas industriales de esta categor&iacute;a. <a href="http://www.girlsbcn.net/anuncios_madrid.htm">Anuncios de contactos en Madrid</a> Glosa de Marx (manuscrito p. 256): "En este pasaje, A. Smith presenta lisa y llanamente la renta del suelo y la ganancia del capital como simples deducciones hechas sobre el producto del obrero o sobre el valor de su producto, e iguales a la cantidad de trabajo a&ntilde;adida por &eacute;l a las materias primas. Pero esta deducci&oacute;n s&oacute;lo puede consistir, como el propio A. Smith pone en claro con anterioridad, en la parte del trabajo que el obrero a&ntilde;ade a las materias primas despu&eacute;s de cubrir la cantidad de trabajo que su salario se limita a resarcir o arroja un equivalente de &eacute;ste; dicho en otros t&eacute;rminos, no puede consistir m&aacute;s que en plusval&iacute;a, en trabajo no retribuido." <a href="http://www.girlsbcn.net/espana/lleida.htm">Acompa&ntilde;antes Lleida</a> En su Riqueza de las Naciones, libro 1, cap. VI, se dice: "Tan pronto como el capital se acumula en poder de personas determinadas, algunas de ellas procuran regularmente emplearlo en dar trabajo a gentes laboriosas, suministr&aacute;ndoles materiales y alimentos, para sacar provecho de la venta de su producto o del valor que el trabajador a&ntilde;ade a los materiales." Este "se resuelve en dos partes; una de ellas paga el salario de los obreros, y la otra las ganancias del empresario, sobre el fondo entero de materiales y salarios que adelanta." Y un poco m&aacute;s adelante: "Desde el momento en que las tierras de un pa&iacute;s se convierten en propiedad privada de los terratenientes, &eacute;stos, como los dem&aacute;s hombres, desean cosechar donde nunca sembraron, y exigen una renta hasta por el producto natural del suelo..." El obrero "ha de pagar al terrateniente una parte de lo que su trabajo produce o recolecta. Esta porci&oacute;n, o lo que es lo mismo, el precio de ella, constituye la renta de la tierra". <a href="http://www.girlsbcn.net/espana/zaragoza.htm">Relax en Zaragoza</a> En cambio, si el capital de 500 libras esterlinas se viese entorpecido peri&oacute;dicamente en su actividad productiva por el tiempo de circulaci&oacute;n de 5 semanas, de tal modo que s&oacute;lo volviese a ser capaz de producir al terminar todo el per&iacute;odo de rotaci&oacute;n de 10 semanas, tendr&iacute;amos en las 50 semanas del a&ntilde;o 5 rotaciones de 10 semanas cada una; encuadrados en ellas, 5 per&iacute;odos de producci&oacute;n de 5 semanas, o sea, en conjunto, 25 semanas de producci&oacute;n, con un producto total de 5 X 500 = 2,500 libras esterlinas; y 5 per&iacute;odos de circulaci&oacute;n de cinco semanas, lo que har&iacute;a un tiempo total de circulaci&oacute;n de otras 25 semanas. Si decimos que el capital de 500 libras esterlinas pasa por cinco rotaciones al a&ntilde;o, es patente y claro que este capital de 500 libras no funciona en modo alguno como teniendo en cuenta todas las circunstancias del caso; s&oacute;lo habr&aacute; funcionado durante medio a&ntilde;o, pero no durante los seis meses restantes. <a href="http://www.girlsbcn.net/scort_madrid.htm">scort de lujo en Madrid</a> El capital circulante variable invertido durante la producci&oacute;n s&oacute;lo puede funcionar de nuevo en el proceso de circulaci&oacute;n siempre y cuando que el producto en que su valor se reproduce se venda, se convierta de capital&ndash;mercanc&iacute;as en capital&ndash;dinero, para luego volver a invertirse en el pago de fuerza de trabajo. Y otro tanto acontece con el capital circulante constante invertido en la producci&oacute;n (en los materiales de producci&oacute;n) y cuyo valor reaparece como parte de valor en el producto. Lo que tienen de com&uacute;n estas dos partes &ndash;la parte constante y la parte variable del capital circulante&ndash; y lo que las distingue por igual del capital fijo no es el hecho de que su valor transferido al producto circule a trav&eacute;s del capital&ndash;mercanc&iacute;as, es decir, a trav&eacute;s de la circulaci&oacute;n del producto como mercanc&iacute;a. Una parte del valor del producto y, por tanto, del producto que circula como mercanc&iacute;a, del capital&ndash;mercanc&iacute;as, proviene siempre del desgaste del capital fijo, o sea, de la parte de valor del capital fijo transferida al, producto en el transcurso de la producci&oacute;n. La diferencia consiste en que el capital fijo sigue actuando en el proceso de producci&oacute;n bajo su antigua forma &uacute;til, durante un ciclo m&aacute;s largo o m&aacute;s corto de per&iacute;odos de rotaci&oacute;n del capital circulante (= capital circulante constante + capital circulante variable), mientras que cada rotaci&oacute;n de por s&iacute; tiene como condici&oacute;n la reposici&oacute;n de todo el capital circulante que pasa &ndash;bajo la forma de capital&ndash;mercanc&iacute;as&ndash; de la &oacute;rbita de la producci&oacute;n a la &oacute;rbita de la circulaci&oacute;n. La primera fase de la circulaci&oacute;n M'&ndash;D' es com&uacute;n al capital circulante constante y al variable. Pero, al llegar a la segunda fase, estas dos formas de capital se separan. Una parte del dinero en que vuelve a convertirse la mercanc&iacute;a se transforma en reserva de producci&oacute;n (capital circulante constante). Seg&uacute;n los distintos plazos de compra de los elementos que la forman, puede ocurrir que una parte se convierta antes, y otra despu&eacute;s, de dinero en materiales de producci&oacute;n, pero tarde o temprano toda ella acabar&aacute; sufriendo esta transformaci&oacute;n. Otra parte del dinero obtenido por la venta de la mercanc&iacute;a seguir&aacute; existiendo bajo la forma de reserva de dinero, para irse invirtiendo poco a poco en el pago de la fuerza de trabajo incorporada al proceso de producci&oacute;n. Esta parte forma el capital circulante variable. No obstante, la reposici&oacute;n de una u otra parte procede &iacute;ntegramente de la rotaci&oacute;n del capital, de su transformaci&oacute;n en producto, del producto en mercanc&iacute;a y de &eacute;sta en dinero. He aqu&iacute; por qu&eacute;, en el cap&iacute;tulo anterior, hemos estudiado de un modo especial y en conjunto &ndash;incluyendo el constante y el variable&ndash; la rotaci&oacute;n del capital circulante, sin fijarnos en el capital fijo. <a href="http://www.anibcn.com">lluvia dorada barcelona</a> Dentro de la producci&oacute;n capitalista, el atesoramiento como tal no constituye nunca una finalidad, sino el resultado de una de tres cosas: o de un estancamiento de la circulaci&oacute;n &ndash;cuando asumen la forma de tesoro masas de dinero mayores que de costumbre&ndash;, de las acumulaciones condicionadas por la rotaci&oacute;n o, finalmente, de la formaci&oacute;n de un capital&ndash;dinero, que por el momento presenta forma latente, pero que est&aacute; destinado a funcionar como capital productivo. <a href="http://www.bellezacordobesa.com">modelo barcelona</a></h4><h3>Repetirse m&aacute;s que un disco rayado.</h3><h4>Aqu&iacute;, se entrelazan diversos procesos de circulaci&oacute;n y de producci&oacute;n, que A. Smith no distingue. <a href="http://www.deliciasbcn.com">contactos eroticos</a> Al final del proceso, el valor del capital reaparece, por consiguiente, bajo la misma forma en que entr&oacute; en &eacute;l; est&aacute;, por tanto, en condiciones de volver a iniciarlo y recorrerlo como capital&ndash;dinero. Precisamente por eso, porque la forma inicial y final de proceso es la del capital&ndash;dinero (D), es por lo que nosotros llamamos ciclo del capital&ndash;dinero a esta forma del proceso c&iacute;clico. Lo que cambia, al final, no es la forma, sino simplemente la magnitud del valor desembolsado. <a href="http://www.eclipsesexual.com">Masajes er&oacute;ticos en Madrid</a> "Tan pronto como la tierra se convierte en propiedad privada, el propietario exige una parte de todo cuanto producto obtiene o recolecta en ella el trabajador. Su renta es la primera deducci&oacute;n que se hace del producto del trabajo aplicado a la tierra. Rara vez ocurre que la persona que cultiva la tierra disponga de lo necesario para mantenerse hasta la recolecci&oacute;n. La subsistencia que se le adelanta procede generalmente del capital de un amo, el granjero que lo emplea, y que no tendr&iacute;a inter&eacute;s en ocuparlo sino participando en el producto del trabajador... este beneficio viene a ser la segunda deducci&oacute;n que se hace del producto del trabajo empleado en la tierra. El producto de cualquier otro trabajo est&aacute; casi siempre sujeto a la misma deducci&oacute;n de un beneficio. En todas las artes y manufacturas, la mayor parte de los operarios necesitan de un patr&oacute;n que les adelante los materiales de su obra, los salarios y el sustento hasta que la obra se termina. El patr&oacute;n participa en el producto del trabajo de sus operarios, o en el valor que el trabajo incorpora a los materiales, y en esta participaci&oacute;n consiste su beneficio." <a href="http://www.escortbarcelona.com.es">acompa&ntilde;ante barcelona</a> Y si el "R&eacute;glement organique" de los principados del Danubio es una expresi&oacute;n positiva del hambre insaciable de trabajo excedente, sancionada en cada uno de sus art&iacute;culos, los Factory &ndash;Acts ingleses son una expresi&oacute;n negativa del mismo fen&oacute;meno. Estas leyes fabriles vienen a poner un freno a la avidez del capital, a su codicia de explotar sin medida la fuerza de trabajo, limitando coactivamente la jornada de trabajo por imperio del Estado, por imperio de un Estado gobernado por capitalistas y terratenientes. Prescindiendo del movimiento obrero, cada d&iacute;a m&aacute;s fuerte y amenazador, esta traba puesta al trabajo fabril fue dictada por la misma necesidad que trajo el guano a las tierras inglesas. La misma codicia ciega que en un caso agot&oacute; la sustancia de la tierra, atent&oacute; en el otro contra las ra&iacute;ces de la fuerza vital de la naci&oacute;n. De ello son s&iacute;ntomas tan elocuentes las epidemias peri&oacute;dicas como el descenso de la talla de los soldados en Alemania y en Francia.13 <a href="http://www.escortmadrid.com.es">escort catalana</a> Por muchas vueltas que le demos, el resultado ser&aacute; siempre el mismo. S&iacute; se cambian equivalentes, no se produce plusval&iacute;a, ni se produce tampoco aunque se cambien valores no equivalentes.32 La circulaci&oacute;n o el cambio de mercanc&iacute;as no crea valor .33 <a href="http://www.escortmadrid.com.es">madrid callgirl</a> Pero, sabemos que el capital variable es la expresi&oacute;n en dinero del valor global de todas las fuerzas de trabajo empleadas al mismo tiempo por el capitalista. El valor del capital variable ser&aacute;, por tanto, igual al valor medio de una fuerza de trabajo multiplicado por el n&uacute;mero de las fuerzas de trabajo empleadas. Por consiguiente, sabiendo el valor de la fuerza de trabajo, la magnitud del capital variable estar&aacute; en raz&oacute;n directa al n&uacute;mero de obreros simult&aacute;neamente empleados. S&iacute; suponemos que el valor diario de una fuerza de trabajo = 1 t&aacute;lero, para explotar diariamente 100 fuerzas de trabajo ser&aacute; necesario desembolsar un capital de 100 t&aacute;leros, y para explotar n fuerza de trabajo un capital de n t&aacute;leros. <a href="http://www.girlsbcn.org">www.girlsbcn.org</a> Lo que ante todo interesa pr&aacute;cticamente a los que cambian unos productos por otros, es saber cu&aacute;ntos productos ajenos obtendr&aacute;n por el suyo propio, es decir, en qu&eacute; proporciones se cambiar&aacute;n unos productos por otros. Tan pronto como estas proporciones cobran, por la fuerza de la costumbre, cierta fijeza, parece como si brotasen de la propia naturaleza inherente a los productos del trabajo; como si, por ejemplo, 1 tonelada de hierro encerrase el mismo valor que 2 onzas de oro, del mismo modo que 1 libra de oro y 1 libra de hierro encierran un peso igual, no obstante sus distintas propiedades f&iacute;sicas y qu&iacute;micas. En realidad, el car&aacute;cter de valor de los productos del trabajo s&oacute;lo se consolida al funcionar como magnitudes de valor. Estas cambian constantemente, sin que en ello intervengan la vo&shy;luntad, el conocimiento previo ni los actos de las personas entre quienes se realiza el cambio. Su propio movimiento social cobra a sus ojos la forma de un movimiento de cosas bajo cuyo control est&aacute;n, en vez de ser ellos quienes las controlen. Y hace falta que la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as se desarrolle en toda su integridad, para que de la propia experiencia nazca la conciencia cient&iacute;fica de que los trabajos privados que se realizan independientemente los unos de los otros, aunque guarden entre s&iacute; y en todos sus aspectos una relaci&oacute;n de mutua interdependencia, como eslabones elementales que son de la divisi&oacute;n social del trabajo, pueden reducirse constante&shy;mente a su grado de proporci&oacute;n social, porque en las proporciones fortuitas y sin cesar oscilantes de cambio de sus productos se impone siempre como ley natural reguladora el tiempo de trabajo social&shy;mente necesario para su producci&oacute;n, al modo como se impone la ley de la gravedad cuando se le cae a uno la casa encima.31 La deter&shy;minaci&oacute;n de la magnitud de valor por el tiempo de trabajo es, por tanto, el secreto que se esconde detr&aacute;s de las oscilaciones aparentes de los valores relativos de las mercanc&iacute;as. El descubrimiento de este secreto destruye la apariencia de la determinaci&oacute;n puramente casual de las magnitudes de valor de los productos del trabajo, pero no destruye, ni mucho menos, su forma material.</h4><p>&nbsp;</p><h4>La intima conexi&oacute;n que existe entre las angustias del hambre que pasan las capas obreras m&aacute;s laboriosas y la disipaci&oacute;n, tosca o refinada, de la gente rica basada en la acumulaci&oacute;n capitalista, s&oacute;lo se le revela a quien conozca las leyes econ&oacute;micas. No ocurre as&iacute; en lo que se refiere al estado de la vivienda. Cualquier observador sin prejuicios se da cuenta enceguida de que cuanto m&aacute;s y m&aacute;s en masa se centralizan los medios de producci&oacute;n, m&aacute;s se hacinan tambi&eacute;n las masas de obreros en el mismo espacio; y que, por tanto, cuanto m&aacute;s r&aacute;pidamente avanza la acumulaci&oacute;n capitalista, m&aacute;s m&iacute;seras son las viviendas obreras. A simple vista se observa c&oacute;mo el &ldquo;embellecimiento&rdquo; (improvements) de las ciudades consiguiente a los progresos de la riqueza mediante la demolici&oacute;n de los barrios mal construidos, la construcci&oacute;n de palacios para bancos, grandes almacenes, etc., el ensanchamiento de las calles para el tr&aacute;fico comercial y los coches de lujo, el tendido de tranv&iacute;as, etc., va arrinconando a los obreros en tugurios cada vez peores y m&aacute;s hacinados. Adem&aacute;s, todo el mundo sabe que la carest&iacute;a de la vivienda se halla en raz&oacute;n inversa a su calidad y que las minas de la miseria son explotadas por los caseros especuladores con m&aacute;s provecho y menos gastos que en otro tiempo los yacimientos de Potos&iacute;. El car&aacute;cter antag&oacute;nico de la acumulaci&oacute;n capitalista y, por tanto, del r&eacute;gimen capitalista de la propiedad en general,51 es tan palpable aqu&iacute;, que hasta los informes oficiales ingleses sobre esta materia abundan en exclamaciones heterodoxas contra &ldquo;la propiedad y sus derechos&rdquo;. El mal avanz&oacute; de tal modo con el desarrollo de la industria, la acumulaci&oacute;n del capital, el crecimiento y el &ldquo;embellecimiento&rdquo; de las ciudades, que de puro miedo a las enfermedades contagiosas, sabiendo que &eacute;stas no se detienen ante los &ldquo;se&ntilde;ores&rdquo;, se dictaron por el parlamento desde 1847 hasta 1864, nada menos que diez leyes de polic&iacute;a sanitaria, y en algunas ciudades como Liverpool, Glasgow, etc., la burgues&iacute;a, aterrada, se apresur&oacute; a tomar cartas en el asunto por medio de sus municipalidades. Y, sin embargo, he aqu&iacute; lo que dice el Dr. Simon en su dictamen de 1865: &ldquo;En t&eacute;rminos generales, cabe afirmar que los males se hallan, en Inglaterra, libres de todo freno.&rdquo; Por orden del Privy Council, se abri&oacute; en 1864 una investigaci&oacute;n sobre el estado de la vivienda entre los obreros del campo, que en 1865 se hizo extensiva a las clases pobres de las ciudades. En los dict&aacute;menes s&eacute;ptimo y octavo sobre &ldquo;Public Health&rdquo; pueden verse los magistrales trabajos del Dr. Juli&aacute;n Hunter sobre esta cuesti&oacute;n. Sobre los obreros del campo, volver&eacute; m&aacute;s adelante. Respecto al estado de la vivienda en las ciudades adelantar&eacute; una observaci&oacute;n general del Dr. Simon: &ldquo;Aunque mi punto de vista oficial &ndash;dice&ndash; es exclusivamente m&eacute;dico, el m&aacute;s elemental sentimiento de humanidad me obliga a no desconocer el otro aspecto del mal. En su grado culminante, este estado de cosas impone casi inevitablemente una tal negaci&oacute;n de todo miramiento de delicadeza, una promiscuidad tan sucia de cuerpos y de necesidades f&iacute;sicas, una desnudez tal del sexo, que ya, m&aacute;s que humanos, son bestiales. El vivir expuesto a estas influencias es una humillaci&oacute;n que se ahonda m&aacute;s cuanto m&aacute;s tiempo dura. Para los ni&ntilde;os que se cr&iacute;an bajo esta maldici&oacute;n, es un bautizo de infamia (baptism into infamy). Es de todo punto insensato pretender que personas que viven en semejantes condiciones pugnen por elevarse a esa atm&oacute;sfera de civilizaci&oacute;n cuya esencia reside en la pureza f&iacute;sica y moral.&rdquo;52 <a href="http://www.raquelmimosa.com">escorts alto standing</a> 146 "Los sufrimientos de los tejedores manuales (de algod&oacute;n y de materias mezcladas con algod&oacute;n) fueron objeto de investigaci&oacute;n por una Comisi&oacute;n regia; pero a pesar de haberse reconocido y deplorado su miseria, el remedio (!) de su situaci&oacute;n se confi&oacute; a la ventura y al cambio de los tiempos, debiendo abrigarse la esperanza de que hoy (&iexcl;20 a&ntilde;os despu&eacute;s!), estos sufrimientos se hayan extinguido casi (nearly) en absoluto, a lo cual ha contribuido sin duda, seg&uacute;n toda verosimilitud, la gran expansi&oacute;n actual de los telares de vapor." (Rep. of Insp. of Fact. 31 st Oct. 1856, p. 15.) <a href="http://www.sofiabcn.com">se&ntilde;oritas compa&ntilde;&iacute;a Barcelona</a> Finalmente, en la verdadera industria toda inversi&oacute;n complementaria para adquirir nuevo trabajo supone un desembolso complementario proporcional para adquirir nuevas materias primas, pero no necesariamente para adquirir nuevos medios de trabajo. Y, como la industria extractiva y la agricultura suministran, en realidad, las primeras materias a la industria fabril y a sus medios de trabajo, &eacute;sta se beneficia tambi&eacute;n con el remanente de productos que aqu&eacute;llas crean sin nuevo desembolso de capital. <a href="http://www.bcnbox.com">posicionamiento web</a> En Inglaterra, la industria del encaje de bolillos se explota principalmente en dos distritos agr&iacute;colas: el distrito puntillero de Honiton, situado a 20 o 30 millas de la costa sur de Devonshire, incluyendo unos cuantos lugares de Nord&#8209;Devon, y en otro distrito que abarca gran parte de los condados de Buckingham , Bedford, Northampton y las partes colindantes de Oxfordshire y Huntingdonshire. Los cottages de los jornaleros del campo sirven generalmente de locales de trabajo. Algunos patronos manufactureros emplean a m&aacute;s de 3,000 obreros domiciliarios de &eacute;stos, en su mayor parte ni&ntilde;os j&oacute;venes, exclusivamente del sexo femenino. En esta rama se repiten los hechos que describ&iacute;amos al tratar del lace finishing. Con la diferencia de que aqu&iacute; las &ldquo;Mistresses houses&rdquo; ceden el puesto a las llamadas &ldquo;lace schools&rdquo; (escuelas de puntilleras), regentadas por mujeres pobres en sus chozas. En estas &ldquo;escuelas&rdquo; trabajan los ni&ntilde;os desde los 5 a&ntilde;os, y a veces desde antes, hasta los 12 o los 15; durante el primer a&ntilde;o, los m&aacute;s j&oacute;venes trabajan de 4 a 8 horas, y m&aacute;s tarde desde las 6 de la ma&ntilde;ana hasta las 8 o las 10 de la noche. &ldquo;Los cuartos son generalmente salas corrientes de peque&ntilde;os cottages, con la chimenea tapada para evitar corrientes de aire y sin m&aacute;s calefacci&oacute;n, incluso en invierno, que el calor animal de los cuerpos. Otras veces estas pretendidas escuelas son peque&ntilde;os locales parecidos a graneros, sin chimenea ni hogar... A veces, el abarrotamiento de estos tugurios y la atm&oacute;sfera pestilente que reina en ellos son verdaderamente insoportables. A&ntilde;&aacute;dase a esto el efecto pestilente de las alcantarillas, los retretes, las materias en descomposici&oacute;n y otras porquer&iacute;as que suelen acumularse a la entrada de estos peque&ntilde;os cottages.&rdquo; Por lo que se refiere a las proporciones de espacio: &ldquo;En una escuela puntillera, 18 muchachas y la maestra: 35 pies c&uacute;bicos por persona: en otra, con un hedor apestoso, 18 personas, 24 &frac12; pies c&uacute;bicos por persona; en esta industria, encontramos trabajando hasta ni&ntilde;os de 2 a&ntilde;os y 2 a&ntilde;os y medio.&rdquo;176 <a href="http://www.grafsalas.com">flyers</a> Donde m&aacute;s patente y m&aacute;s sensible se le revela al burgu&eacute;s pr&aacute;ctico el movimiento lleno de contradicciones de la sociedad capitalista, es en las alternativas del ciclo peri&oacute;dico recorrido por la industria mo&shy;derna y en su punto culminante: el de la crisis general. Esta crisis general est&aacute; de nuevo en marcha, aunque no haya pasado todav&iacute;a de su fase preliminar. La extensi&oacute;n universal del escenario en que habr&aacute; de desarrollarse y la intensidad de sus efectos, har&aacute;n que les entre por la cabeza la dial&eacute;ctica hasta a esos mimados advenedizos del nuevo Sacro Imperio(X) prusiano&#8209;alem&aacute;n. <a href="http://www.nightspain.com">acompa&ntilde;antes en madrid</a> Aunque, t&eacute;cnicamente, la maquinaria echa por tierra el viejo sistema de divisi&oacute;n del trabajo, al principio este sistema sigue arrastr&aacute;ndose en la f&aacute;brica por la fuerza de la costumbre, como una tradici&oacute;n heredada de la manufactura, hasta que luego el capital lo reproduce y consolida sistem&aacute;ticamente, como un medio de explotaci&oacute;n de la fuerza de trabajo y bajo una forma todav&iacute;a m&aacute;s repelente. La especialidad de manejar de por vida una herramienta parcial se convierte en la especialidad vitalicia de servir una m&aacute;quina parcial. La maquinaria se utiliza abusivamente para convertir al propio obrero, desde la infancia, en parte de una m&aacute;quina parcial.98 De este modo, no s&oacute;lo se disminuyen considerablemente los gastos necesarios para su propia reproducci&oacute;n, sino que, adem&aacute;s, se consuma su supeditaci&oacute;n impotente a la unidad que forma la f&aacute;brica. Y, por tanto, al capitalista. Como siempre, hay que distinguir entre la mayor productividad debida al desarrollo del proceso social de producci&oacute;n y la mayor productividad debida a la explotaci&oacute;n capitalista de &eacute;ste. <a href="http://www.nightspain.com">guia ocio lleida</a> A su vez, la mercanc&iacute;a que figura como equivalente general se halla excluida de la forma relativa &uacute;nica y por tanto general del valor del mundo de las mercanc&iacute;as. Si el lienzo, es decir la mercanc&iacute;a que reviste forma de equivalente general, pudiese compartir adem&aacute;s la forma relativa general del valor, tendr&iacute;a forzosamente que hacer de equivalente para consigo misma. Y as&iacute;, llegar&iacute;amos a la f&oacute;rmula de 20 varas de lienzo = 20 varas de lienzo, perogrullada que no expre&shy;sar&iacute;a ni valor ni magnitud de valor. Para expresar el valor relativo del equivalente general, no tenemos m&aacute;s remedio que volver los ojos a la forma III. El equivalente general no participa de la forma rela&shy;tiva del valor de las dem&aacute;s mercanc&iacute;as, sino que su valor se expresa de un modo relativo en la serie infinita de todas las dem&aacute;s mercanc&iacute;as materiales. Por donde la forma relativa desarrollada del valor o forma II, se presenta aqu&iacute; como forma relativa espec&iacute;fica del valor de la mercanc&iacute;a que hace funciones de equivalente. <a href="http://www.pisobcn.com">Pisos de particulares en Barcelona</a> 221 &ldquo;La burgues&iacute;a no puede existir m&aacute;s que revolucionando incesantemente los instrumentos de la producci&oacute;n, que tanto vale decir el sistema todo de la producci&oacute;n, y con &eacute;l todo el r&eacute;gimen social. Lo contrario de cuantas clases so&shy;ciales la precedieron, que ten&iacute;an todas por condici&oacute;n primar&iacute;a de vida la intangi&shy;bilidad del r&eacute;gimen de producci&oacute;n vigente. La &eacute;poca de la burgues&iacute;a se caracteriza y distingue de todas las dem&aacute;s por el constante y agitado desplazamiento de la producci&oacute;n, por la conmoci&oacute;n ininterrumpida de todas las relaciones sociales, por una inquietud y una din&aacute;mica incesantes. Las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, con todo su s&eacute;quito de ideas y creencias viejas y venerables, se derrum&shy;ban, y las nuevas envejecen antes de haber echado ra&iacute;ces. Todo lo que se cre&iacute;a permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constre&ntilde;ido por la fuerza de las cosas a contemplar con mirada impasible su vida y sus relaciones con los dem&aacute;s.&rdquo;</h4>]]></description><pubDate>Thu, 17 Apr 2008 21:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://filicantro.blogia.com/2008/041701-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://filicantro.blogia.com/2008/041701-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes weblog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Thu, 17 Apr 2008 20:52:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
